Dicen que la cara es el espejo del alma pero quizás sería necesario aclarar que más que el reflejo de nuestro ser lo que nuestro rostro va acumulando, día tras día, son las huellas de aquellas personas a las que refleja con tristeza, con alegría, con rabia, con amor, con deseo, con ilusión, decepción, sorpresa, etc.
