
Entre mi casa y el espacio donde suelo hacer la compra semanal hay un pequeño solar donde crece una higuera que parece no tener dueño. Es de un tamaño considerable y este invierno empecé a fijarme en ella, de forma especial, al ver el aspecto tan majestuoso que tenía allí, en medio de la nada. Al ser invierno solo pude apreciar el tronco y las ramas que, al no haber sido podadas, dan al árbol una forma circular casi perfecta.