
Despierto y pienso en la película del hombre bicentenario y las imágenes que evocó en mi mente. Pero a la par, ya semiconsciente, pienso: los niños son en verdad robots biológicos que reaccionan al toque del amor-corazón…
Y suena en mi mente la música de Joan Petit… ejemplo musical de cómo se va programando a los niños, poco a poco…